Música

domingo, 10 de mayo de 2015

¡Alternaishon!

¡Alterneishon!




Las chicas observaron la máquina por varios ángulos, desconfiando en su estructura y funcionamiento, y no era para menos, si algo fallaba podría producirse un catástrofe colosal y quizás, sus cavilaciones estaban lejos del desastre que posiblemente se desataría si algo faltaba.

La albina se rascó el mentón, buscando eso que sus instintos le decían que carecía en su mejor invención, hasta el momento. 

—No, no encuentro la falla. dijo por fin, resignándose. 

Yue asintió. —Parece estar bien, yo creo que funciona a la perfección.

—Entonces provemosla. sentenció Ely. Todas se giraron a verle con desconcierto, diciéndole con la mirada "¡¿Estás loca?!" —¿Qué? Si no la probamos jamás sabremos nada. 

Sony asintió. —Ely tiene razón. Yo también creo que hay que probar.

Cake miró al suelo, pensativa. Las posibilidades estaban cincuenta y cincuenta. Por una parte, quien la probara tenía fuertes probabilidades de que muriera al instante; por el otro lado, esta la posibilidad de que se abriera una brecha en la continuidad del espacio-tiempo y fuera el final tanto para su dimensión y la dimensión involucrada. 

Tomó aire, sabiendo que ella sería la que se arriesgaría a tal hazaña. 

—Supongo que tienen razón. las miró con decisión. —Es por ello, por el peligro que implica, que quiero ser yo la primera en intentarlo. 

Le miraron con preocupación y terror, la sola idea de perder a la eriza, a Cake, a su amiga, su familia, consejera e ilustre chica divertida y alegre, se negaron rotundamente. 

—No. Shizu se cruzó de brazos, seria. Los ojos de sus amigas se fueron abriendo como platos ante el aparente inicio del fin de Mobius, tal vez incluso el universo. Y es que... ¡Shizu estaba seria! ¡Eso no pasaba más que una vez en cada mil años!... Bueno, quizás estaba exagerado eso último.

—Tengo que ir yo, es mi deber, de verdad lo quiero, lo deseo. insistió Cake, aún más seria que Shizu. Las demás se encogieron en sus lugares, ante la aparente discuta apenas comenzada.

Shizu frunció el entre cejo, Cake se cruzó de brazos. 

La felina suspiró, con resignación. 

—Bien... le miró con angustia impregnada en su faz.

La albina caminó hacia la máquina con firmeza en todo su resplandor. Pero antes de que pisara la base de la capsula, fue aprisionada por los brazos de todas sus amigas, y ninguna pudo evitar el gimoteo por el sentimiento de pérdida casi inminente. 

—Cake... dijeron al unisono con la voz casi quebrada una Mary, Yue y Darky muy temerosas.

Cake les abrazó ligeramente más fuerte. —Tranquilas, regresaré.

—¿En verdad lo harás? preguntó Ely, con aparente incredulidad.

La de púas azabaches le acarició la cabeza con ternura y le besó las mejillas a sus cuatro amigas, besos casi duraderos por minutos, por poco frotando los labios de las chicas. (¡Ahí esta el pinshi yuri, Nanu! ¡Casi harem! >:v/ (??( ... casi :'v (?()

—Es una promesa. les guiño un ojo, inspirándoles confianza. 

Finalmente, todas se separaron del abrazo y dejaron el camino libre para la chica, la cual avanzó a su destino con éxito. Ni bien entro a la cápsula les regalo a todas una gran sonrisa.

Yue caminó hasta el panel de control y espero las indicaciones de su amiga que le indicaran que estaba lista. Cake se estiró, se acomodó las púas y se miró en el vidrio de la cabina, revisando sus dientes por si tuviera algo. Cuando finalmente se sintió preparada, alzó un pulgar hacia la híbrida pistache, a cual asintió y giró una palanca, para posteriormente tirar de ella, accionando el artificio. 

Las luces se apagaron y encendieron esporádicamente ante la energía que consumía el artefacto en función. Los láser del escáner evacuaron de la cabina y se estamparon contra Ely, quien era la más cercana a la puerta de la cabina que Cake había olvidado cerrar. Una aguja  surgió de la cápsula y se incrusto en la muñeca de Ely, absorbiendo un poco de su líquido vital. La castaña gimió del dolor y trató de alejarse de la máquina, las demás se quedaron en shock sin poderse creer que algo como aquello estuviese sucediendo, no parpadearon, no reaccionaron. 

—¡Ayuda! 

Gritó Ely por fin, pero ya era tarde, la máquina había creado un portal bajó ella, causando que inevitablemente la chica entrara por el mismo. Las demás reaccionaron después de segundos e intentaron lanzarse hacia el portal, pero este se cerró tan rápido como se había creado. La invención se descontroló totalmente, comenzando a atacar a Cake. Yue trató de apagar el aparato, pero fue inútil, la máquina no paraba. Finalmente, Mary y compañía se abalanzaron contra la máquina y no les quedó más remedio que destruirla a golpes.

Una vez que el desastre se disipó y se aseguraron de que ninguna estuviese lesionada, miraron hacia la dirección por donde se había marchado la castaña.

—¡ELY!

—¿En dónde estoy? el castaño se sobó la cabeza, adolorido. 

Y todas le miraron, sin entender nada. Porque, evidentemente, ninguna había visto el portal que se había abierto detrás de ellas cuando el artificio había enloquecido.


~En otro lugar. Fuera del Mobius actual. ~



Miró hacia el cielo, un bostezo se escapó de sus labios. Tomó un poco del agua del lago y empapó su rostro. Estaba acalorado, claro estaba. Shanon podía ser muy insoportable... y peor aún, mucho más insistente a veces, sin quitar aún su estilo loco y acosador que parecía tener por su actitud infantil. Suspiró, quizás su mañana había sido bastante tediosa, pero algo le decía que la tarde pasaría más tranquila, para su suerte.

Pero estaba equivocado... muy equivocado.

Ni bien se recostó en el suave pasto, un grito se escuchó desde las alturas.

—¡AHHHHHHHHHHHHH! 

Y desde las alturas vio como un cuerpo femenino descendía rápidamente hacia el lago, al lado contrario a donde él se encontraba. Se levantó de un salto y salió corriendo en una lucha contra el tiempo. Los segundos pasaban, la eriza gritaba a todo pulmón, Alexander apresuraba el paso cada vez más. 

Cuando se ubicó cerca de donde la chica caería, corrió por la pared rocosa que sostenía una gran cascada para posteriormente impulsarse y lanzarse contra la chica, la cual atrapó en brazos. Ante el inminente choque contra el agua, cubrió a la chica con todo su cuerpo y se dejo caer ante los brazos del lago.

El gran impacto resonó por instantes y el agua salpicó por doquier. 

Ely abrió los ojos desmesuradamente. Miró a su alrededor y sólo encontró unos brazos rodeándola fuertemente. Intentó escapar, y fue más sencillo de lo que creyó. Desde casi la superficie observó como la vida se le escapaba a aquel cuerpo que la había acogido entre sus brazos, así que se negó a abandonarlo. Se sumergió al fondo, atrapó el brazo que en silencio le rogaba ayuda y lo jaló con ella hacia la salida de aquella trampa acuosa. 

Los jadeos no se hicieron esperar cuando sintió sus pulmones volviéndose a llenar. Se montó a aquel chico, que había identificado como erizo, a su espalda y nadó a la orilla del lago. Una vez que salió y sacó al chico comenzó a revisar sus signos vitales. 

—Vamos... los latidos se escuchaban como un suave susurro de una petición de auxilio ante la muerte frente a los ojos. 

Ely se espantó, colocó sus manos en el pecho del erizo y comenzó a impulsar cada vez más fuerte, pero no funcionaba. Miró a todos lados, pero no encontraba alguien que le brindase ayuda. 

Una idea se cruzó por su mente, tal vez su única alternativa. Tomó los labios del erizo, y con las mejillas sonrojadas, comenzó a darle respiración de boca a boca, como su última alternativa.

Se separó, a la tercera vez, cuando vio como los resultado comenzaban a florecer por segundos.

El albino tosió con fuerza y una vez que cesó su busca por aire nuevo, abrió los ojos desconcertado. Jadeó, con fuerza, su mirada se centró en el lago, creyendo que la chica que había visto descender se había quedado atrapada en él. Casi se aventaba al lago sí una mano no se lo hubiese impedido. Casi, casi.

—¡Estás bien! algo, o mejor dicho alguien, lo abrazó con fuerza. De algo estaba seguro, esa no era Shanon.

Alexander se quitó a la chica de encima con delicadeza, y ante los finos rayos del sol se maravilló con los orbes dorados de aquella castaña eriza. 

Los minutos pasaban, y Ely no sabía si desviar la mirada o quedarse contemplando más los profundos orbes azules. El frío le hizo decidirse rápidamente. 

—¡Achu! estornudó con su rostro desviado hacia un costado. Frotó sus brazos tratando de calentarse, el escaso sol y el viento no ayudaban demasiado. 

El de púas azabache sonrió de lado. 

—Ven, vamos a mi casa, quizás una amiga pueda prestarte ropa. le ofreció su mano para que se levantase, a lo que la eriza aceptó. —Oh, pero que modales los míos, lo siento. Mi nombre es Sir Alexander, mucho gusto.

Ely rió levemente ante la formalidad. —Mi nombre es Ely the hedgehog, un placer conocerlo.

El erizo comenzó a caminar rápidamente, ante el desconcierto nimio de la castaña. 

—¿Cómo es que estabas cayendo del cielo? el erizo se apresuró, acelerando el paso y esquivando con facilidad los árboles que se le interponía. 

 —La verdad es que no tengo idea... estaba con mis amigas probando una máquina y al parecer falló, pues yo no era la que estaba en la prueba. Ely casi se estampaba con uno de los árboles. —¿No podrías ir más lento, por favor? No creo poder seguirte el paso, creo que me lastime uno de mis tobillos. 

Le miró de soslayo. Paró, tomó algo de aire, se giro a verla y la tomó en brazos. Ambos sonrojados, una más que otro. Ella, desconcertada, y él, seguro de lo que estaba maniobrando. 

—Si no te secas rápido podrías pescar un resfriado. Además de que tu tobillo podría hincharse, y no queremos eso, ¿no? explicó, sin mirarla. Ely asintió, aún azorada.

—Gracias...

—Gracias a ti. le sonrió agradecido.

Ely ladeó su cabeza sin comprender. —¿Por qué?

—Por salvarme, irónicamente. 

Ambos se rieron ante la sarcástica situación anteriormente presentada. 


~Mobius. Mansión Soqueter@s~



—¡Regresanos a nuestra Ely! 

—¡¿Quién carajos es Ely?!

Aferró sus manos a la puerta como si su vida dependiera de ello, y ante aquella escena parecía que si. Los gritos iracundos de esas bestias era mucho más reclamantes ante algo de lo que él no tenía idea. Tenía miedo, tenía miedo de verdad. No tenía idea de donde estaba y mucho menos quienes eran ellas, ni quien era esa tal "Ely", lo único que le quedaba claro es que todas esas jóvenes eran parecidas a sus amigos, nada más tenía claro. 

—¡No me hagan daño! ¡Ya les he dicho que no sé nada de esa tal Ely! y ahora se estaba aferrando contra el suelo, ya que ellas lo habían tumbado al suelo de un tirón.

—¡Ya basta! gritó Sony, soltando al chico y colocando sus manos a su cintura. —Quizás en verdad él no sepa nada. 

—¿Cómo puedes estar segura de ello? Yue alzó su hacha, la cual estaba a centímetros de caer hacia el cuello del chico. 

—Sólo pensemos en lo que sucedió. La máquina se equivocó de persona y fue Ely su victima. Además, este erizo es castaño y tiene los ojos ámbares, muy parecidos a nuestra querida amiga. Seguramente es el GB de Ely. sentenció firmemente ante su razonamiento, las demás miraron al erizo, comprobando su teoría.

—¿Cuál es tu nombre? preguntó dulcemente Cake, lo cual era un tanto desconcertante, el castaño le miró a los ojos, y su temor se disipo rápidamente.

Él tragó saliva pesadamente y se incorporó al notar que no le harían daño, y que ahora le miraban con comprensión, pena y con una disculpa mal formulada en sus rostros. Se pasó una mano por sus púas, comprobando que ese dolor punzante que había sentido hacía unos minutos era una herida, quizás minúscula. 

—Me llamo Elliot the hedgehog... siguió mirando su mano con atención, analizando el líquido carmín aún fresco. 

—Sentimos tanto lo que te hicimos. se disculpó la pequeña eriza castaña con una sonrisa cargada de vergüenza.

—Simplemente, creímos que tú le habías hecho algo a nuestra amiga, y eso nos prendió. explicó Shizu.

Elliot asintió. Su cabeza dolía un poco, quizás por la herida, quizás por otra cosa...

—¿Tienen medicamento? Creo que... el castaño tropezó con sus propios pies y cayó al suelo de bruces. —Auch...

—Oye, ¿te encuentras bien? preguntó Yue, ayudandole a incorporarse. 

Elliot se apoyó en la pistache y se tomó la cabeza. Algo no andaba bien y lo presentía desde que había llegado ahí. Buscó a la eriza albina con la mirada, y la encontró a un lado de la felina crema, tan preocupada como las demás.

—Papá Cake... necesito que me ayudes. dijo en un suave murmullo. 

Cake le miró confundida. —¿Papá Cake? después de unos segundos de analizarlo... una sonrisa burlesca se pintó en sus labios. —¿A mi GB le dicen "Papá Cake"? Me pregunto... que clase de cosas ha hecho para que le digan así...

El castaño soltó una carcajada, y se hubiese prolongado de no ser por el dolor punzante en su cabeza, cada vez más creciente. Cake dejó de sonreír al ver el estado del chico, lo tomó por la espalda y lo ayudo a recostarse en el sofá, en ese momento también se percató de la herida que tenía en la cabeza. Todas vieron la herida.


Yue fue por un botiquín al sanitario y se lo entregó a Cake, para posteriormente irse rápidamente al llamado de Sony. 

La eriza de cabellera azabache miró por donde la pistache se había ido, sin comprender, puesto que en su vida había curado alguna lesión, además, cabe decir que Ely era la chica que más ayudaba en curar algo, parecía de las más adultas por su peculiar actitud maternal a veces presentada.

Miró de reojo a Shizu, Sony y Yue, pero todas ellas estaban ocupadas revisando la máquina, que hacia minutos había vuelto encender y estaba operando como loca, arrojando datos incomprensibles. Maldijo para sus adentros por no estar con ellas y tener que hacer algo de lo que no tenía ni idea.

—Tal vez te pueda ayudar. —se ofreció Mary, ante el silencio y la poca acción de la albina.

Cake asintió avergonzada pero a la vez agradecida, entre ambas comenzaron a tratar la gran, pero en poca proporción peligrosa, lesión.

Darky se acercó a la herida del chico y la analizó. —Quizás pueda ayudar con la inflamación en lo que consiguen hielo.

Mary asintió y salió de la habitación para ir por el hielo. La lobita sólo colocó su mano en la cabeza del chico y este se estremeció al tacto.

—¡Está frío! —se quejó. La chica sonrió con burla y presionó más su mano. —¡Oye!

—¡Darky! —le reprendió Cake.

—¡Oh, vamos! Al menos se te está bajando el dolor. —se cruzó de brazos e hizo un puchero, tal cual niña pequeña, y de cierto modo, lo era.

Mary llegó y le colocó una compresa de hielo con suavidad en la cabeza al chico, el cual le sonrió agradecido.

El castaño rodó los ojos y luego desvió la mirada hacia la ventana. —Ustedes me recuerdan mucho a ellos, desgraciadamente. Tú me recuerdas a Darks y tú a Papá Cake… —les miro. — Mary, como le dicen, me recuerda mucho a Mark. soltó un suspiro nostálgico, casi inaudible. —Me pregunto si mis amigos estarán bien… espero que no estén preocupados.

—Vamos a regresarte, tenlo por seguro. dijo con firmeza Cake, mirándole a los ojos. 

—No creo que eso sea posible pronto. afirmó Sony junto a Yue y Shizu, acercandoseles. —En verdad que la máquina esta totalmente destruida, tendremos que comenzar desde cero.

Elliot se sentó en el sofá.—Es por eso que las necesito. Necesito que me expliquen detalladamente qué fue lo que pasó… sí saben por qué yo estoy aquí y su amiga en, posiblemente, mi dimensión. —les miró con seriedad.

Todas se miraron entre sí y luego voltearon a ver al erizo. Una por una explicaron por pasos lo que en esos días había pasado, lo de Dash, los planes, el esfuerzo y trabajo, y, finalmente, la falla que se había ejecutado en su prueba, incluyendo las teorías que tenían al respecto de lo que pudo haber pasado, pero sin estar completamente seguras.

—Ya veo… su expresión cambio a una pensativa, pera luego dar paso a una de angustia. —Miren... no las quiero alertar, pero tenemos que ponernos en contacto con mis amigos, tenemos que reconstruir esa máquina antes de las setenta y dos horas.


—¿Por qué en menos de tres días? cuestionó Shizu.

—Porque... no puedo ver un futuro de más allá de tres días. soltó secamente.

Todas abrieron los ojos desmesuradamente. —¡¿Qué?! gritaron horrorizadas. 

Las puertas se abrieron de par en par, dando paso a un Dash totalmente pálido, con una expresión de desesperación y temor absolutos. 

—Chicas, tienen que ver esto. 

Y la mansión se desalojo en minutos. Todos, al estar al aire libre, apreciaron el comienzo de su mundo haciendose trizas. El comienzo del deceso de su dimensión.


~Mobius. Dimensión X.~



—Me ama. besó el delicado pétalo y suspiró alegre.

Dejó caer el pétalo en la fuente y el tallo lo lanzó a una montaña de más tallos de rosas deshojadas. Tomó otra rosa de aquel ramo de rosas blancas que había comprado para regalárselas a su príncipe de en sueños. 

Por alguna extraña razón, había perdido de vista a Papá Cake. 

Tal vez, él se había ido a comprarle un obsequio y pretendía sorprenderla. Tal vez, había ido a pedir su mano con su padre y en la noche, durante una cena romántica, él le propondría matrimonio, se casarían en lo que sería la boda del siglo... ¿qué siglo?, ¡del milenio!, se mudarían a un castillo de cristal y vivirían juntos y felices, tendrían bellos hijos y serían la familia más feliz del mundo, se harían viejos juntos y morirían juntos, en un bello atardecer, para posteriormente seguir viviendo felizmente en el cielo, amándose hasta la eternidad. 

—¡Kyaaaaaa! Shanon no pudo reprimir su emoción ante esos pensamientos. Ella deseaba más que nada en el mundo que Alex le dijera que al fin podrían hacer su noviazgo público, porque ella sabía, estaba segura, de que él sabía que eran novios pero no lo admitía en voz alta, también de que él la amaba con la misma intensidad con la que ella misma lo amaba. 

Continuó quitando pétalo por pétalo a las ya marchitas rosas, tarareando con cada pieza suave que sustraía de la colora una pequeña melodía con las palabras "Me quiere, me adora, me ama", una y otra y otra vez hasta que los pétalos se le agotaban y tomaba otra flor, repitiendo el mismo procedimiento.

Paró, sus manos dejaron de moverse y sus orejas se crisparon, miró hacia el pequeño bosquecillo de la mansión y vio unas púas oscuras asomarse. Contuvo las ganas de salir corriendo a los brazos de su amado erizo, se escondió en los arbustos y se preparó, le iba a dar la bienvenida en modo de sorpresa. 

Las carcajadas de Alexander se hicieron más estruendosas, casi llegando al borde del llanto de la risa. —¡No puedo creerlo! ¿Es en serio? en sus labios se posó una sonrisa de lado, entre burlona y divertida.

—¡De verás, lo juro! Tardamos días para reparar el desastre que armamos, pero ese día la pasamos de Party Hard de la buena. Incluso, por poco nos arrestan por ensuciar el parque, pero nos salvamos porque firmamos un papel en el que jurábamos no volver a hacer algo como eso... en el parque. Ely sonrió inocentemente, pretendiendo que lo que había dicho era un cuento suyo inventado, pero en realidad era más que real que el cielo mismo, y Alex podía afirmarlo porque algo parecido había pasado con él y sus amigos.

—Deben tener más cuidado. le reprochó, con el ceño fruncido, como si estuviese regañando a su hija.

Ely rodó los ojos, jocosa. —Mira quién lo dice. Escapar de la policía no es mejor, significa que son fugitivos. le reto con la mirada a que le refutará, que la contradijera, que le dígase que no era así, pero Alexander se quedó callado, refunfuñando ante lo irrebatible. 

—Bien, quizás no era lo mejor, pero al menos fuimos más ingeniosos y ni siquiera vieron quienes habían causado ese catástrofe... hasta después de unos días, cuando vieron las cintas de una cámara que nadie había visto...apuntó a decir, a modo de defensa.

—¡Ay ya! Admite que no... ¡Ahh! pero antes de terminar su oración, cayó de los brazos del chico gracias a alguien que se le había lanzado encima.

Ely sintió el aire escaparse de sus pulmones, abrió los ojos de sobremanera y vislumbró a una chica de púas rosadas furiosa, apretando cada vez más su cuello y acabando con su vida lentamente. 

—¡Shanon! el erizo tomó por la cintura a la eriza y la obligó a soltar a la castaña. —¡¿Qué demonios crees que haces?!

—¡¿Qué hacías con esa pestilencia tan cerca de ti?! Shanon miró iracunda al erizo, este sólo le miro con mucha más molestia. La rosada dejó su expresión por un momento y analizó lo anteriormente sucedido. —¡Por Chaos! ¡Que ciega fui! ¡Lo siento tanto, mi caramelito! abrazó por el cuello al erizo y este se desconcertó totalmente. —¡Estabas bajo el hechizo de esa bruja! ¡Perdóname! ¡No lo pensé hasta ahorita! Al menos... ya eres mío de nuevo.

Alexander empujó a Shanon con la menor fuerza posible que le permitía su enojo.

—¡No puedo creer que casi matas a una chica por tus malditos celos! ¡No me vengas con eso! le gritó con tanta fuerza que los oídos de la eriza zumbaron por instantes. 

El albino ayudó a la castaña a incorporarse, la cual seguía con el cuello dolido y una jaqueca tremenda que estaba sufriendo. Ely dio unos tropezones antes de mantenerse de pie firmemente, y se aferró más al brazo del chico, quien la miraba preocupado. 

—Duele... se tomó la cabeza con ambas manos, las lágrimas se saltaron de sus ojos del inmenso dolor. —¡Agh!

—¿Ely? ¿qué sucede?le tomó el rostro y buscó alguna herida o lesión, pero no encontraba nada, la desesperación comenzaba a brotar.

La castaña se quedó quieta, con los ojos bien abiertos por casi dos minutos, no reaccionaba, no parpadeaba, no movía ni un sólo musculo. Alex le miró con aún más angustia, pero antes de que él pudiese hacer algo, Ely se le abrazó con fuerza, comenzando a llorar desconsoladamente... por alguna extraña razón.

—¡Estúpida eriza! ¡Quítate de mi chico! pero antes de que Shanon se le lanzase de nuevo como león hambriento,una escena hizo acto de presencia, borrando toda su expresión de su faz.

Aquella escena consistía en nada más y nada menos que un Alex abrazando a Ely por la cintura no sólo de manera de protección, sino también posesiva, inconscientemente esto último, claro esta; seguido por caricias dulces que le daba a la castaña en su cabeza, tratando de consolarla; además, de la gélida mirada que los zafiros del chico le dirigían a la rosada, esa mirada llena de desprecio y enojo súbito.

—No soporto que dañen a mis amigos ni física ni emocionalmente. habló severamente. —Y Ely... es... mi amiga. eso último lo dijo de la manera más amarga que jamás imagino que diría, incluso él mismo se sorprendió, no le gustaba para nada utilizar el termino "Amiga" con ella, por razones desconocidas incluso para él. 

Shanon hizo un puchero y comenzó a sollozar. En cualquier otro caso, Alexander le hubiese perdonado fácilmente y se hubiese disculpado de mala manera, pero ese era un caso muy especial, por lo que él nunca cedió ante la chica. 

—¡Bien! ¡Pero cuando salgas de ese hechizo que te puso la bruja esa no creas que te perdonare a la primera! Quizás... a la segunda... y salió de ahí dando pisotones de la molestia... obviamente iba a regresar con algo más colosal, no se iba a quedar así como así. 

El albino rodó los ojos y suspiró con pesadez. Cargó de nuevo a la castaña y siguió acariciándole la cabeza, esperando a que se tranquilizase y poder aprovechar para preguntar, pues algo le decía que estaba realmente asustada, y no por nada. 

Mientras tanto, varios pares de ojos multicolor se movían al compás del caminar del erizo blanco. Las sonrisas maliciosas no se hicieron esperar. 

—¿Esa será la nueva novia de Papá Cake? preguntó el castaño, sin despegarles la mirada. 

La anaranjada asintió. —No hay duda de ello. ¡Esta claro que si!

—Seguro lo niega. dijo el azul, con unos binoculares bien sujetos a sus ojos. —O, tal vez, sólo le guste la chica y viceversa, pero ninguno da el paso. 

—¡Oh, vamos! ¡Es Papá Cake! Él se las avienta todas. vocifero con orgullo el crema. Todos se giraron a verlo. —¿Qué? Hay que admitir que gracias a su poder, hemos podido conseguir miles de litros de Vodka gratis. los demás parecieron recordar todos esos momentos, y finalmente asintieron, dándole la razón al chico. 

—Pero, aún así, no pasan de... eso. 

El hibrido apuntó hacia una dirección, y todos se colocaron sus binoculares para encontrarse con un Papá Cake tranquilizando a una chica, la cual sólo asentía sin decir nada, y desviando la mirada al suelo, luego vieron como el albino se alejaba unos pasos de ella, con intenciones de mantener la distancia, por alguna razón. 

—Sip, son sólo amigos con derechos. dijo el lobo con voz monótona, los demás asintieron aburridos. 

—¿Y si les echan una manita? sugirió la chica, ellos le miraron, para luego asentir divertidos. —Menos tú, cariño, claro esta. la chica abrazó por el cuello al castaño, el cual sólo sonrió y le abrazó por la cintura.

—Oigan... ¿por qué tarda tanto Elliot? Sólo iba a a comprar algunos bocadillos para la maratón de películas; ya ha tardado mucho. mencionó el castaño. 

—Posiblemente se ha retrasado por algún percance. Sí tarda más, le hablaré por teléfono. sentenció el cerúleo. Los demás aceptaron lo dicho. 

—¡Ya se acercan a la entrada! gritó en un susurro el felino.

Todos salieron corriendo hacia el living superior. Los chicos se pusieron a ver sus teléfonos, computadoras o simplemente a ver la televisión. La chica se fue corriendo hacia la cocina y revisó el horno, con disimulo, sonrió ante su idea de hacer cupcakes para el evento que se llevaría a cabo en unas horas y utilizar eso como una excusa. 

Ambos erizos entraron a la mansión, hablando más animadamente que hace unos minutos atrás. La castaña había evitado hablar de la visión que había tenido hasta que estuviera con todos, para poderles pedir ayuda. 

Sonrió emocionada al observar y percatarse de que las habitaciones en su dimensión y las de esta eran muy parecidas. 

Ely buscó con la mirada a algún chico que se paseara por ahí, o a alguna eriza anaranjada que estuviera por ahí, estaba ansiosa por conocer a las versiones alternas de sus amigas, y quizás, tomarles fotos. 

—¡Hey, Papá Cake! Has tardado mucho en venir... dijiste que tan sólo irías a dar un paseo. mencionó la chica, buscando algo en la alacena. 

El erizo se acercó y se recargo en la barra, le hizo una seña a Ely para que se sentara en uno de los bancos. 

—Si... verás, necesito que me hagas un favor, luego te lo regreso. posó su rostro en su mano, y miró a su amiga fijamente, esperando a que dejará de fingir rebuscar tanto, pues sabía que ella encontraba todo rápidamente por el orden que tenía con las cosas. —Diana, si estás buscando los platos ya sabes donde están, no hace falta que finjas que no has escuchado a Ely.

La chica bufó y finalmente se giró a ver al albino, fulminandole con la mirada, Alex sólo se la mantuvo, sin inmutarse. 

—A veces detesto que entre todos nos conozcamos tan bien. rodó los ojos, para posteriormente poner su mejor sonrisa y dirigir su mirada a la castaña. —Woah... que linda chica, aunque... te pareces mucho a Elliot. la chica salió de la cocina y comenzó a analizar a la desconocida mejor, la cual sólo la seguía con la mirada. 

—Si... es que, verás yo...

—Oye, podrías pescar un resfriado. mencionó, preocupada. 

—De eso te estaba hablando, Dian. ¿Podrías prestarle un cambio de ropa, por favor? apuntó el albino a la mojada chica. 

Diana tomó del brazo a la castaña y la encaminó rápidamente a las habitaciones. —¡Pero por supuesto que si! Vente, linda, te pondré presentable. le guiñó un ojo, y Ely no entendió eso, pero igual sonrió ante la amabilidad y la sensación de estar a lado de Dash, o mejor dicho Diana. 

Alex metió sus manos a sus bolsillos y caminó tranquilamente hacia el desvergue que se escuchaba en la sala. El erizo pasó por los las luces multicolor que bailaban por el pasillo, para posteriormente entrar a la sala y vislumbrar a sus amigos holgazaneando, riéndose y haciendo un desmadre, como todos los días. Sonrió de lado, cerró los ojos y se lanzó a uno de los sofás para descansar un poco del largo día que había tenido. 

—Oigan... la conquista de Papá Cake es muy bonita. se aventuró a mencionar el pistache, sin despegar la mirada de la pantalla, tratando de quitar al auto del erizo azul de su camino, el cual contraatacó.

El albino abrió un ojo, y los miro con seriedad. —No es mi novia, es mi... amiga. Se llama Ely the hedgehog. 

—¿Ah? ¿En serio? Pues... ¿no te molestaría presentarmela, verdad? cuestionó el felino, con una gran sonrisa, el albino se giro a verle con algo de molestia. —Sería un desperdicio dejar pasar a la chica... se ve muy... linda.

—A nosotros también nos encantaría conocerla mejor. se apuntó el lobo junto con el pistache y el erizo cerúleo. 

El albino gruñó. —¡Ustedes solo la quieren para hacer sus cochinadas! Y no lo permitiré. sentenció, sentándose con una gran velocidad y fulminandoles con la mirada, los cuatro sonrieron. 

—Te equivocas. Una cosa es ligar en medio de una party hard, y otra muy diferente ligar de verdad, y es lo que pienso hacer si, claro, no sientes nada por ella. dijo el crema con suma tranquilidad, rescostandose en el sofá y mirando de reojo al albino, quien cada vez se ponía ligeramente más rojo. 

—See, sabes que tenemos principios, no hacemos todo por diversión. el chico azul le miró a su amigo con cierta diversión. —¿Se fijaron en esos labios rosados? Quizás... tengan una deliciosa textura y un exquisito sabor a almendras.

Los otros tres suspiraron soñadores, fingiendo tan perfecta y descaradamente frente a Alex, quien estaba totalmente rojo de la cólera. Mark rió divertido ante la extraña y graciosa situación... pero su sonrisa se quedo congelada al ver como el albino se levanto dispuesto a, probablemente, castrar a sus tres amigos. 

—Los voy a matar, pedazos de imbéciles. 

Pero antes de que pudiera lanzarse sobre ellos, observó que ninguno lo miraba con temor ni nada por el estilo, es más, ninguno lo miraba, todas las miradas estaban hacia la puerta, mirando algo de lo que él mismo no se había percatado. Giró su rostro lentamente, y al ver a la eriza su expresión de fiera se trastorno brutalmente, vestida tan... Chaos, Chaos, Chaos, ¡Chaos! ¡Si él fuera su padre iría corriendo a cubrirla con una manta!

Los cinco chicos tragaron saliva secamente.


Ely se cubrió más con la chaqueta, pero no servía de mucho, desvió la mirada a la pared, siendo esta, por una vez en su vida, mucho más interesante que cualquier cosa.

—No tenía nada que le quedase tan bien como esto. Diana explicó ante la situación, con una vil escusa. La anaranjada escoltó a la castaña hasta uno de los sofás, las miradas no se despegaban de ella. —¡Por el amor a Chaos! ¡Ya dejen de babear!

Los cinco chicos reaccionaron. El felino, el híbrido, el lobo y el erizo azul salieron corriendo al baño, no para arreglarse o algo por el estilo, sino para plantear otra estrategia, pues quizás estaban arriesgando hasta sus cuellos por una pareja que tal vez, sólo tal vez, valiera la pena y la felicidad de su amigo albino; agradecieron a Diana, que les había facilitado las cosas de sobremanera. 

Mientras tanto, Alex sólo se acercó con el ceño fruncido hacia la castaña y le reprendió con la mirada. 

—¿Qué clase de ropa es esa? ¿Que acaso no sabes que estás rodeada de chicos pervertidos que podrían hacerte daño? le reprochó con los brazos cruzados, una vez frente a ella.

Ely frunció el ceño, ella sólo había aceptado vestirse así para sorprenderle a al erizo, no sabía muy bien porque quería hacerlo, pero sólo acepto por ello, y ahora este le reprendía por su decisión. 

—¡Ellos no me harían daño! ¡Son las contrapartes de mis amigas y amigo! Sé que no se atreverían. dijo totalmente convencida. El erizo gruño más. 

—Tú lo has dicho, contrapartes. Ni siquiera los conoces tan bien como yo. refutó. 

Ely iba a contradecir nuevamente, pero los cuatro chicos aparecieron por detrás de ella.

—Ya deja a la dama, Papá Cake. Ella no merece que la trates así. el felino tomó a la chica por la barbilla y le miró a los ojos fijamente. —Hola, linda, mi nombre es...

Ely se le soltó y se alejo un poco para verlos mejor, maravillada. —Ya se quienes son. Tú eres Shyz, el sexy GB de mi amiga Shizu, tú eres Dark, el gracioso GB de mi amiga Darky, tú eres Sonatik, el guapo GB de mi amiga Sonatika, y tú, túe eres Tsuki, el sensualon GB de mi amiga Yue. Son tal cual Diana me los había descrito. apuntó a cada uno mientras mencionaba sus nombres. Sinceramente, no podía esperar menos de los GB de sus amigas. Les sonrió con calidez, a lo cual los cuatro chicos correspondieron. —Y tú eres el adorable GB de Mary, el Mark. le apuntó al castaño, este le saludo desde su esquina.  

—¡Vaya! Así que GB... con tanta razón te pareces a Elliot... me pregunto donde estará. habló Sonatik, para posteriormente ponerse pensativo.

—Claro que él no es tan lindo y sexy como tú. Shyz le tomó por las mejillas y se las estiró un poco, la eriza sonrió y rió levemente ante esto. 

Alex, en ese momento, se percato de que había caído en una trampa de sus amigos, pues si algo no hacía Shyz en sus conquistas, era tomarlas por las mejillas y mirarles con ese aire fraternal. Se golpeó mentalmente, al no haberlos descubrido desde un principio. Lamentablemente ese no era el único descubrimiento que había obtenido hasta ahora, también estaba el hecho de que aún sabiendo que Shyz no tenía intenciones amorosas, ni ninguno de los demás en la sala, él se sentía arder completamente...y eso sólo significaba una cosa.

El albino tomó a la chica por la cintura, posesivamente, con todas las intenciones del mundo de alejarla ante ellos, todos sonrieron ante esto. 

—Y también, es mía. dijo altivamente. —Y ahora, si me disculpan...

—Adelante. dio paso Tsuki. 

Alexander salió de la sala con una desconcertada Ely, dejando a los chicos y Diana, solos en la sala.

—Lo lograron, y sin salir heridos. Han hecho un gran merito. comentó la chica, dejando una charola de cupcakes en una de las mesitas. 

—¿Dudabas de nuestras capacidades? Dark hizo un gesto de ofendido, sin estarlo realmente. 

—No, yo dudaba de que sus integridades físicas salieran perfectamente después de que Papá Cake casi los mata. todos rieron en la sala.

Mark miró a su computadora al escuchar el tono de mensaje recibido. Abrió su correo y lo que salió de este le sorprendió, pues era el nickname de Elliot pidiendo una vídeo-llamada. Le hizo un gesto a los demás para que se acercaran hasta la pantalla, los cuales obedecieron extrañados, Diana fue a ver que ocurría. Finalmente, Mark aceptó la llamada, y lo que apareció en la pantalla sorprendió a todos. 

Elliot, junto a las chicas y Dash, miraban a los chicos y a la chica con cara de angustia absoluta. 

—Chicos... tenemos un problema colosal.



~Mientras tanto, con Papá Cake y doña Ely... (?(~



Ely se dejó arrastrar por el chico por los pasillos, aún sin entender que era lo que había sucedido hacía unos minutos atrás, y no quería seguir con las dudas, así que se detuvo, liberándose del agarre del blanco. 

—¿Qué fue eso? preguntó rápidamente, antes de que el erizo pudiese siquiera reaccionar. —¿Cómo que...?

—Me gustas. Quizás hasta este enamorado de ti.soltó, sorpresivamente el chico, acercándosele cada vez más, hasta acorralarla entre él y la pared. 

—¿Q-Qué...? no podía creerlo, de verdad que estaba sorprendida. —Yo... yo no sé si correspondo a tus sentimientos... dijo afligida, ante la posibilidad de que estuviera lastimando a Alex con eso... pero al contrario, él la miro con comprensión. 

—Y... ¿quieres descubrirlo...? dijo, tomándola por las mejillas, y acercándose cada vez más, mezclando su aliento con el de ella. 

La chica, inconscientemente, entrecerró los ojos mirando sólo los labios frente a ella y abrazó al chico por el cuello, cerrando cada vez más el espacio entre ellos. 

—¿Me ayudarías?

Él sonrió. —Claro...

Y ambos pares de labios se encontraron ante aquella prueba de sentimientos. El beso suave, deleitoso y pacifico se fue trastornando cada vez con más, mucha más intensidad, más candente, más feroz conforme los segundos pasaban. La aferración nació por parte de los dos, ella por el cuello, él por las mejillas aterciopeladas. El erizo la apego más a la pared, intentando que la chica nunca se le escapará de los labios, que no cayera como él sentía que ambos caerían en cualquier instante. 

Y sólo se separaron ante la falta de aire, y ante la aparente escena que quizá de hubiese desarrollado en un lugar público y para nada privado. El erizo bajó la chaqueta de la eriza y comenzó a dejar un rastro de besos desde la clavícula y el cuello, la chica solo se estremeció y gimió suavemente, por suerte, el chico se detuvo a tiempo.

—¿Qué tal ahora? preguntó Alex, con la mirada repleta de inconformismo, pues sentía que quería más, mucho más. 

La eriza asintió, pero empujó suavemente al chico, desconcertandolo al instante. 

—Siento lo mismo, te correspondo completamente. aclaró. —Pero esto no es correcto. No se puede dar nada entre nosotros. No estaré más de dos días aquí. dijo, bajando la mirada. 

—¿Cómo lo sabes? le tomó por el mentón, y se lo beso, mientras dirigía su mirada zafirina a la dorada. 

La eriza se sonrojó levemente ante la muestra de cariño. 

—Bueno... tengo la habilidad de ver el futuro... y, al yo llegar aquí, creé una brecha en la continuidad del espacio y el tiempo, y sólo se reparará una vez que yo regrese a mi dimensión... necesito regresar antes de las setenta y dos horas. sentenció, temerosa. 

Alexander pareció pensarlo por unos momentos, para luego atinar a preguntar. —¿Por qué no me lo habías dicho? ¿fue eso por lo que lloraste y no querías decirme? 

Ely asintió. —Necesitaba pedirle ayuda a los demás, no puedo hacer todo esto yo sola. 

—Bien, hagamoslo. se separó de ella, finalmente. —Creo que... lo mejor es mantenernos alejados... si sigues cerca, no sé como terminaremos... 

La castaña asintió, y espero a que el erizo se alejara para seguirlo, comenzó a caminar detrás de él, con los ojos inundados ante la perdida de algo que tal vez, hubiese sido el amor de la vida que para ella parecía inexistente. 


~Dos días después.~ 


Los acontecimientos habían ido volando tal cual hoja de papel suelta al viento veraniego. Ambas dimensiones estaban mano a mano para arreglar el desastre que las Soqueteras habían causado.Ocuparon la noche entera en la que había pasado el percance para hacer llamadas, estructuras de forma digital y planos donde plantearon la máquina de la miles de veces, arreglando todo posible falló que pudiera tener en tal sólo papel, todo ello en una sola noche. 

El día siguiente habían ido corriendo entre el montón de personas, que corrían ante ver el horror que se acercaba al planeta cada vez más, y sacado todas las piezas que ocuparían, posteriormente, pasaron toda la tarde y noche construyendo aquella invención. La Shanon y sus planes infantiles atacaron en más de una ocasión, retrasando más el funcionamiento del aparato, y uniendo más a los chicos para mantener más seguro a Ely; algo parecido pasaba en la otra dimensión, con un Cake y un Elliot que... pasaban situación similar a la de Papá Cake y Ely.  

En este, el tercer día, estaban trabajando cada vez como locos, pues el planeta comenzaba a quebrarse bajo sus pies. Involuntariamente, el Sonic Team y el Sonica Team y los amigos del erizo y la eriza azul habían estado ayudando a los Soqueteros y a las Soqueteras, pues en lo que se encargaban de salvar vidas y tratar de descubrir qué era lo que estaba sucediendo, los responsables trabajaban más seguros y con más velocidad. 

La noche cayó, y la máquina en ambas dimensiones estaba casi terminada, sólo necesitaban tener la programación adecuada, la cual no llevaría más de media hora, y sería justo a tiempo, antes de las setenta y dos horas. Todos se tomaron un respiro, y algunos se permitieron cerrar los ojos para descansar un poco. 

El sonido que todos ansiaban, resonó por las habitaciones. Yue y Tsuki, en sus respectivas dimensiones, revisaron el panel de control de las máquinas para posteriormente girar y ver a sus acompañantes y asentir. 

—Ya es hora. apuntaron a decir los erizos albinos, en sus respectivas dimensiones.

—Bueno, pequeña Ely, fue un placer haberte conocido. entre todos los chicos abrazaron a la eriza, y esta los abrazó, con pesar y tristeza, pues ya nunca los vería de nuevo.

—También fue un honor haberles conocido. susurró la castaña. 

Abrazó a cada uno y les dedicó una radiante sonrisa. Luego, les susurró algunas cosas que hicieron sonreír a los chicos y a Diana, para posteriormente comentarles más de las cosas que había hecho ella con sus amigas y su amigo, ya hacerles reír a todos a carcajadas. 

—Y sí, esa vez Shyz casi sale violado. dijo el castaño, las chicas y Dash rieron hasta el cansancio de todo lo que les decía el chico. 

Un sismo más en cada dimensión, y eso bastó para que todos dejaran las anécdotas y comenzaran a despedirse. 

Elliot besó a la eriza albina en los labios por unos segundos, pues si duraba más no iba a poder separarse de ella.  Luego camino hasta la capsula y se despidió con una sonrisa de las chicas y del anaranjado. 

En la otra dimensión, Alex abrazó con fuerza a Ely, no queriendo dejarla irse, pero sabía que era realmente necesario. Le besó la frente y le limpió las pequeñas lágrimas que comenzaban a asomarse por los orbes de la castaña. 

—Adiós. dijeron al unisono, para finalmente despedirse con un suave pero duradero beso en los labios. 

Ely se colocó en la capsula y se despidió de los chicos y la anaranjada con una radiante sonrisa sincera. 

Yue y Tsuki presionaron las palancas y luego las giraron, despidiéndose de esos castaños. 

Los planetas enteros se compusieron en un abrir y cerrar los ojos, cubriendo a los Mobius en una gran luz cegadora y volviendo a ser lo que eran antes de que aquel pequeño accidente ocurriera. Lo único que no cambieron para nada, fueron los sentimientos. 


~Días después. ~



—Y... ¿qué dicen? preguntó Sonatik, del otro lado de la pantalla, a su GB. Ni Cake ni Papá Cake, ni Ely ni Elliot estaban presentes, pero todos los demás si.

—Creemos que es lo mejor. Así dejaran de sufrir. Nuestras amigas han estado algo decaídas últimamente, y  quizás enloquecieron, porque han estado actuando extrañamente. aceptó Sonatika. Todos sus amigos asintieron. 

El azul rió ante la extraña situación. —Nos pasa lo mismo. Bien, esta dicho.

—Esta noche, ellos no recordarán nada de lo sucedido. dijeron al unisono, en sus respectivos lugares. Todos asintieron.

El olvido a veces era la mejor solución. 

A veces.

Tan sólo a veces. 


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...
¿Se orgasmearon con la escena de Alexy tanto como yo? <3

Puse de todo... Yuri, Alexy, Kathelliot(? y Yaoi escondido :'v
La Darky cumplió con todo tipo de fanservice \ :v /


Las historias, esta y el extra, se desarrollan en la juventud de Papá Cake, según yo, y se supone que hasta luego de un tiempo encuentra a una Doña Ely y ajá :v , y se enamora de esta porque se supone que le recuerda a alguien de sus "sueños" y seee :v ... no pregunten cómo es que hay una doña Ely, porque aún no me he inventado nafa :'v

Pues... ¡hasta la próxima!

DRM *-*/ Darky.