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viernes, 10 de abril de 2015

Las chicas de Dash.

Las chicas de Dash.





Y dio un sorbo más a su lata de soda, acabándose el contenido en ese gran trago. 

Decir que estaba aburrido era poco en verdad. No comprendía qué era eso tan importante que las chicas no querían que él descúbrase o viera. Se seguía debatiendo en sí echar un pequeño vistazo o quedarse ahí, en el techo de la gran mansión, mirando el manto lleno de cuerpos celestes. Una parte de él se moría por saber que hacían las féminas y la otra... prefería sinceramente no saberlo, estaba en un cuestionamiento consigo mismo por saber que es lo que haría próximamente; pero, conociendo las cosas bizarras, mórbidas y extrañas que podrían estar realizando o mirando... prefirió tan solo por esa vez no involucrarse, si algo salía mal interferiría inmediatamente. 

Tomó la laptop que se posaba a un lado de él. La encendió y la colocó en sus piernas con delicadeza. Fue navegando por algunas páginas mientras revisaba unos cuantos correos electrónicos. Pensó en la posibilidad de terminar sus vídeo juegos, pero al recordar que los había completado de todas formas con las chicas y algunos él mismo, descartó la idea de inmediato. Pensó en mirar películas, pero no sería lo mismo él sólo, en un no tan cómodo techo... y lo peor, sin palomitas. 

Estaba solo. Solito, solito. ¡Oh si! una noche de parranda loca... con chicos. Era perfecto, increíble, demasiado espectacular. Claro, claro. Solía tenía que conseguir amigos... de esos chicos que había visto por la ciudad. Como... como si estuviera del todo cómodo con solo chicos. Como sí él fuese como los demás, completamente. Sehh...

Dash dejó a un lado la laptop y se tiró boca a abajo; un ataque de gritos, patadas y puñetazos lanzados al aire fue lo que escapó del chico.

No. No, no, no, no, no. ¡No!.¡NO!. Negó con la cabeza con desespero. No podía hacerlo, se había apegado mucho a las chicas, las consideraba más allá que simples amigas, eran su familia, la comprensión y diversión que necesitaba para sobrevivir en ese mundo de locos propio que habían creado ellos mismos, ese del que tanto gozaba y disfrutaba. Y, por otro lado, estaba su novia. El amaba, AMABA pasar tiempo con su novia, más que nada en el mundo. Con ella y con sus amigas, claramente más con ella. 

Se revolcó en su miseria, literalmente. Todo era tan estúpidamente hilarante, que no pudo evitar soltar unas cuantas carcajadas cargadas de histeria.

Todo era aburrido, monótono y soporífero en ese entonces. A-BU-RRI-DO. Suspiró con fastidio. Ya había pasado una hora intentándose convencer de que podría encontrar algo divertido, que lo distrajera y que no ocupará tener que bajar a la mansión para conseguirlo, pero claramente había sido en vano.

El parpadeo de la pantalla y el sutil sonido de un mensaje apenas receptado causo que el erizo anaranjado dejará a un lado su ataque de locura y fuese seducido por la curiosidad. 

Una expresión llena de incredulidad se pintó en el rostro de Dash al leer y releer el remitente una y otra y otra vez. Su sorpresa era gigantesca, y al ver que el correo no tenía un propósito escrito su expresión de sorpresa se hizo añicos y una de terror absoluto invadió su rostro. No quería leer el mensaje, para nada. Pero... ¿y si fuese importante? 

 Abrió el correo, y su peor error ya había sido cometido.


"Hola, perdedor. 
 ¿Cómo has estado en tu patética y miserable vida? 
¡Ja! Estoy seguro que sigues tan solo como siempre, me sorprende que no hayas regresado a los brazos de mami, pero sé que lo harás. 
Bueno, renacuajo, iré a visitarte por una pequeña temporada, ya sabes, para saber que tan patético eres hoy en día. 
Para cuando hayas recibido este mensaje, seguramente estaré a dos horas de llegar. 
Hasta la vista, nena. 
Atte: El grandioso Claiton the Racoon, tu hermano mayor mucho mejor que tú."


El grito de nenita fue descomunal, tanto que los gatos maullaron acompañándolo. Un grito de tantos que habría esa noche. 

Cuando salió de su letargo y se dio cuenta de que no era una estúpida pesadilla, Dash recogió sus cosas con rapidez, con suerte podría mudarse de país esa misma noche. Saltó del techo y entró como alma que lleva el diablo hacia su habitación, lo cual llamó la atención de las nerviosas chicas, que al no verse descubiertas, se asomaron por la puerta de la habitación del erizo para posteriormente mirarlo con asombro al verlo empacando enérgicamente.

—¿Dash? llamó Sony, pero el erizo la ignoró rotundamente. —¿Estás bien, Dash? silencio. —¡Oye, Dash! ¡Escúchame!

—¡¿QUÉ?!volteó a verla, sus ojos destellaban histeria. 

—Oh... no me digas que... Cake se cubrió la boca, realmente sorprendida. —¡Oh por Chaos!

—¿Eh? ¿Tú sabes qué es lo que sucede con Dash, Cake? preguntó una extrañada Ely.

—¡Por supuesto que si! ¡Oh, no puede ser! Cake salió corriendo y todas le siguieron.

La eriza albina de cabello azabache entró directamente al baño, y nadie entendió nada, de nuevo. 

—¿Qué ocurre? cuestionó una curiosa Mary. —¿Es muy grave?

—¡Pero por supuesto que si! sentenció la eriza, muy preocupada. —¡Se acabó el papel higiénico!

Y el sonido de una puerta cerrándose no les dio tiempo de reaccionar. Todas salieron corriendo hacia a salida para alcanzar al anaranjado. La primera en saltarle encima fue Mary y, como este no se detenía, todas las demás se abalanzaron sobre él.  

¡Déjenme ir, bola de locas! —dijo entre jadeos el chico, casi asfixiándose. —Menos tú, Mary; tú quédate todo lo que quieras.

—Bueno, nos quitaremos en cuanto nos digas que esta sucediendo. afirmó Yue, y todas las demás asintieron.

—¡No! ¡Al diablo! y el erizo comenzó a arrastrarse por el suelo, tratando de liberarse de sus amigas, esas vacas locas que no dejaban de jalarlo.

Sony miró a Mary y a Darky y las tres asintieron al mismo tiempo, las demás imitaron el gesto y soltaron a un Dash que se encontraba aferrándose al suelo con uñas y dientes. El erizo, al sentirse liberado se paró rápidamente y trató de desaparecer por las calles... pero el llanto detrás de él lo hizo frenarse.

La eriza castaña había roto en llanto. Su Mary, su dulce y delicada Mary, estaba llorando a mares, abrazada a Ely y Darky, escondiendo su rostro en las chicas, mientras las otras le veían con tristeza.

Y Dash ya no comprendió más. Una vocecita en su cabeza le dijo una sola frase que lo dejo completamente petrificado: "Hiciste llorar a una chica...".

—Él ya no me quiere, me mintió, me dijo que no me iba a dejar... ¡Y mírenlo! dijo entre sollozos. —¿Ya no me ama más? ¿Nunca me amo? y la pequeña eriza se aferró más a sus amigas.

—N-No llores Mary-lu... n-no te p-pongas así... dijo la lobita rompiéndose en llanto. La eriza lloró más. —¡N-No llores! ¡No llores! gritó la albina completamente alterada y comenzando a llorar como una pequeña bebé.

Ely las abrazó con más fuerza y sollozo levemente, las demás se unieron al abrazo efusivo, conteniendo las lágrimas. 

—¿Q-Qué? el erizo quedó anonado. ¡Todo era un estúpido error! ¡Él sólo se iría unos días y regresaría cuando su hermano se largará! —E-Esperen... yo... estaba totalmente desorbitado, y el llanto de Mary le rompía el corazón más que el llanto de las demás, mucho más; él estaba haciendo sufrir a su amada.

Si bien Dash se acercó a ellas, hasta que un aproximado de medio metro los separaba, Shizu, Cake, Yue y Ely lo tomaron por los brazos y las piernas, capturandolo al instante. 

Sony sonrió con malicia, y de las chicas que lo sostenían escapaba una aura oscura, Dash casi pudo jurar que sus miradas penetrantes lo estaban matando lentamente. El pobre chico estaba realmente confundido y asustado, no entendía nada.

—Buen trabajo, pequeñas. la celeste les lanzó una gran barra de chocolate a la pequeña eriza castaña y a la loba, estás sonrieron maravilladas por la grandeza, calidad y tipo de chocolate con el que les habían premiado. —Hicieron una maravillosa actuación, incluyéndote a ti, mi querida Ely. y la "Queen Troll" pasó a ser la reina de las trolleadas a la gran reina de la mafia, o eso parecía por el misterio en su voz y mirada, y su plena tranquilidad; en ese instante, había nacido la grandiosa "Queen Mafia".

—Fue un verdadero placer, mi señora. la chica de mirada ambarina hizo una reverencia, siguiendo el juego patológico que habían abierto. —Sólo le recuerdo que... mi paga deberá ser más... jugosa...completó, con una gran sonrisa que acorde con la ocasión, se mostraba sombría.

—Por supuesto. asintió la eriza. Sony, con paso pausado y seguro, se acercó al erizo, sin despegarle esa mirada tan fría y sonrisa tan... maquiavélica. —¿Qué hacemos con él, chicas? 

Todas sonrieron de una manera muy oscura, incluso Mary aunque fuese con minoría, pues estaba molesta con el erizo.

—¡Esperen un segundo! ¡¿Qué carajos sucede?! todas se rieron levemente en respuesta. —¡Ustedes dos! Dash apuntó con la cabeza a Mary y a Darky. —¡¿Por qué estaban llorando?!

Ambas se levantaron del suelo con velocidad. Se miraron cómplices por unos segundos y próximamente apuntaron al erizo, que las miró consternado.

—¡Caíste! sentenciaron, revelando con esa simple palabra que el había ido derechito a la trampa de esas siete chicas.

Esas siete astutas, raras y perturbadoras chicas.

—¡Cuelguenlo! gritó Shizu emocionada, siendo secundada por todas.   

~Cinco minutos después~


Suspiró, frustrado, desesperado y, sobre todo, adolorido. Su cuerpo, colgando del techo, en esa incomodadora posición con la que se encontraba atado con sus muñecas y tobillos, lo estaba irritando.

—Una pequeña pregunta... ¡¿Por qué demonios tengo vendados los ojos?! ¡¿Qué van a hacerme?! Y lo más importante... ¡Déjenme ir! 

—¡Woo! ¡Woo! ¡Woo! Shizu elevo las manos, como si estuviese defendiéndose de algo. —Son muchas preguntas...

—¡Son solo dos! y alguien lo tomó por la cabeza y lo empujó a un lado, causando que comenzará a girar sobre su propio eje. —¡Nooo! ¡Paren!

—¡Tú no pudiste responder una sola pregunta! ¡Sufre! ¡Sufreee!  dijo Yue, revoloteando alrededor del anaranjado, mareandolo más. 

Si algo disfrutaba mucho Yue era torturar a todo aquel que merecía un pequeño castigo.

Dash sintió ganas de vomitar, no resistiría por mucho más. —¡Esta bien! ¡Esta bien! ¡Mi hermano mayor vendrá de visita! ¡Dejeneme irme ya!

—¡¿Tu hermano?! todas le miraron sorprendidas, y luego una sonrisa de felicidad se les pintó en los labios.

—¿Podré conocer a mi cuñado? la sonrisa de Mary era radiante, estaba realmente ilusionada por conocer al familiar de su novio. —¡Eso es genial!

—¿Otro parecido a Dash? ¡Que lindo! exclamo Ely, imaginándose cómo sería una versión más grande del erizo.

—¿Un hermano? ¡Tú nunca mencionaste nada de hermanos! apuntó Sony, un tanto molesta por eso que el chico había estado ocultando. —Pero no importa, lo recibiremos con una cálida bienvenida. aseguró.

Shizu, Cake y Darky se miraron al mismo tiempo y su sonrisa creció más.

—Eso quiere decir... empezó Cake.

—Que sin dudas alguna habrá una gran... prosiguió Shizu.

—¡Fiesta loca! gritaron las tres al unisonó, mientras saltaban encima de una mesa y, como si fuese por arte de magia, una gran bola de discoteca  y varias luces neón iluminaron el salón, que hace poco era una sala de torturas, y las mesas vacías parecieron ser absorbidas por las paredes para, a continuación, reaparecer llenas de todo tipo de licores, sobre todo vodka.


Antes de que las demás chicas se pudieran unir al desmadre, un gran grito rompreorejassensibles se escuchó provenir del chico, todo quedó suspendido.

—¡Esto no es para festejar!

Dash aprovechó ese momento para que, con sus cuchillas metálicas, desgarrará la soga y pudiese liberarse. Se quitó la venda inmediatamente y solo pudo ver que por poco caía a una piscina llena de larvas y sanguijuelas. Se sacudió ante la idea de que las chicas, por el enojo, casi lo arrojaban ahí. 

Suspiró con cansancio y se masajeo las sienes, las chicas no dejaban de verlo, sorprendidas y preocupadas ya que no sabían que le ocurría a su amigo. 

—Escuchen. les dirigió la mirada, con despreocupación fingida para tranquilizarlas. 

Todas se sentaron en la mesa y lo miraron expectantes, Cake tomó un tazón que contenía palomitas, las demás agarraron un puñado con lentitud y sin despegar la mirada del anaranjado, se llevaron el puñado de palomitas a la boca, como hipnotizadas. 

—Resulta que... mi hermano no es como creen. se rascó la nuca. —Es un idiota que se la pasa insultando y que se cree el tipo más guay. masculló con fastidió, rodando los ojos. —Seguramente  llegará en menos de una hora y media. Él se burla de mi porque nunca he sido muy bueno haciendo amigos varones, si tenía algunos pocos, pero... los deje de frecuentar cuando las conocí y me mude con ustedes. les sonrió con cariño; sus amigas desviaron la mirada apenadas, y su novia le miró con compresión y le devolvió el gesto, sabiendo de ante mano que él no les reprochaba nada. —Como sea, sólo quería irme para evitar que me encuentre y darle más razones para burlarse de mi. Obviamente iba a regresar en cuanto él se largara. 

Al escuchar lo último, todas se miraron entre sí, y asintieron.

—Espera, Dash. le detuvo Ely, mirándole seria. 

—Creemos que podemos ayudarte. acotó Shizu.

—De hecho... no sé si recuerdes que estás últimas semanas te hemos estamos excluyendo un poco. Ya sabes, trayéndote de aquí a acá sin razón lógica aparente. explicó Yue.

—Pero era porque... queríamos darte una sorpresa, un pequeño regalo por todo lo que has hecho por nosotras. habló Mary, con un leve sonrojo, mirándole con dulzura al erizo, que le correspondió a la mirada, aún sin entender que ocurría.

—Claro que fue idea principal de Mary, pero todas estuvimos de acuerdo y quisimos colaborar a la causa. aclaró Darky. 

—Así que... construimos una máquina con algunas... funciones. —continuó Cake con una sonrisa orgullosa. —Y vaya que sirvió perfectamente, ¿no, Ely?

La eriza desvió la mirada, apenada. Todas rieron a carcajada limpia. Dash, más confuso que antes, les miró interrogantes.

—¿Qué clase de máquina? lanzó la pregunta al viento, inconscientemente.

—Oh, ya lo verás. afirmó Sony, con esa sonrisa misteriosa, de nuevo.


~Treinta minutos después.~



—Oh. Ma-má. ¡Por todos los cielos! ¡Santo Chaos del universo! ¡Santo Bendito Cristo Padre Redentor!

Atónito, no cabía en sí, petrificado, propenso a un ataque al corazón. Todo eso era Dash en ese momento. Su rostro era como un poema.

Y nadie le culpaba al pobre erizo de después de ver a sus amigas en ese estado, se desmayará. 

No pasó ni un minuto cuando el anaranjado recuperó la consciencia. Miró a su alrededor y, con una bofetada bien dada que él mismo se proporcionó, cayó en la realidad de que lo que sus ojos vislumbraban no era más que algo real, sin lugar a dudas.

—¡¿Qué fue lo qué les pasó?! Peor aún... ¡¿Por qué son sexys?! Dash estaba a punto del colapso total, a perder la cordura por completo. 

Y todos los chicos se examinaron, para sonreír satisfechos, acordando con lo mencionado por Dash.

El erizo castaño de mirada chocolate lo tomó por la barbilla y lo obligó a mirarle a los ojos. —Tranquilízate, amor. Seguimos siento nosotras. le susurró suavemente, mirando fijamente a los ojos del chico.

—¡Oh por Chaos! ¡OH POR CHAOS! ¡Son tan lindos! ¡Sí antes lo eran normales ahora lo son más! gritó orgasmeado el erizo castaño de mirada ambarina, acompañado del gato crema. —¡Rápido, tomale fotos! le grito al gato y este sacó su cámara y tomó fotos sin parar, mientras los novios se quedaban pasmados sin saber que hacer o decir.

El erizo azul y el albino de cabello azabache se les quedaron viendo raro; el lobo sólo ladeo la cabeza, confundido.

—Bueno, terminen el fanservice, que tenemos asuntos importantes que atender. habló el híbrido pistache, dirigiéndose a Dash y al castaño. 

Dash entendió a la perfección, y como un reflejo se levantó del suelo y se alejo de todos unos pasos, tratando de comprender lo que sucedía.

—Bueno, estoy realmente confundido. ¡La cabeza me va a explotar! ¡Explíquenme que sucede chicas!

El erizo albino negó con la cabeza. —Ya no somos chicas, no más. Desde ahora deberás llamarnos...

—Mi nombre es Sonatik. dijo el erizo cerúleo, recostado en la pared y mirándolos con los ojos entrecerrados.

—Shyz. el gato cabeceo como forma de saludo, sentado en el suelo.

—Yo soy Elliot. se presentó el erizo de mirada ambarina, sentado en la mesa.

—Puedes llamarme Mark. se presentó el erizo castaño, saludando con la mano.

—¡Mi ser Darks! O puedes llamarme Izack. el lobo levantó dos de sus dedos.

—Tsuki, para servirle. el híbrido pistache hizo una pequeña reverencia en presentación.

—Y yo... yo soy Papá Cakes. * el erizo albino de cabellera azabache sonrió galante y le guiñó el ojo a Elliot, quien desvió la mirada levemente sonrojado. 

—¡Y todos nosotros somos los Soqueteros! dijeron al unisono, todos elevaron un dedo y los juntaron, simbolizando la unión de los chicos, incluyendo a Dash, que fue jalado hasta el saludo grupal.

—Sigo sin entender cómo es que sucedió esto. murmuro Dash, sobándose la cabeza por el ligero dolor de cabeza que se había formulado por los acontecimientos recientes.

Shyz palmeó su cabeza. —No seas tan denso, es realmente sencillo. dijo, encogiéndose de hombros. 

—Verás, comenzó Papá Cakes, quien se veía seguro de lo que hablaría. —esta máquina fue construida con el propósito de dos cosas; la primera: transformar a todo objeto o ser viviente a la versión opuesta de su actual sexo, en nuestro caso de chicas a chicos; segundo: transportar cosas u seres de una dimensión paralela a aquí y viceversa, un ejemplo sería traer al Papá Cakes de su dimensión original a esta, seríamos Papá Cakes y Cakes en una misma dimensión. Ya probamos las dos funciones... y el actual Papá Cakes no pudo evitar voltear a ver a Elliot y reír estruendosamente, el castaño se indigno y se dio la vuelta, sabiendo que ese Papá Cakes duraría haciéndole bromas constantemente, y tal vez no solo él.

Dash comprendió que esos chicos seguían siendo sus amigas pero en cuerpos de varones, de cualquier forma. Sip, estaban igual de chiflados que ellas.

—Bien, si esta es su forma de jugar, aceptaré. Dash los miró a todos con decisión y ellos le devolvieron la mirada. —Sólo hay una sola regla para jugar este extraño juego, y es actuar como un chico. No como yo, sino como los chicos que se encuentran por las calles y así. Tendrán que ser patanes, groseros, desordenados y sucios y muy, muy pervertidos, más de lo que están acostumbrados; y no digo que yo no lo sea todo eso en ocasiones, pero esta vez es distinta, ustedes lo harán todo el tiempo que mi querido hermano este aquí, asegúrense de tratarlo bien, es molesto casi siempre, pero a veces es un buen tipo.

Todos asintieron. Al final de cuentas hubo una pequeña pero nada sutil e insignificante fiesta loca.

Se las arreglaron para conseguir un tanque de helio y muchos, muchos condones; inflaron los condones y los dejaron ascender al techo. Compraron mucha ropa interior de mujer, a pesar de ellos tener, no les gustaba que dos chicos de verdad vieran algo tan íntimo, así que hicieron lo que tuvieron que hacer. El resto, envases de bebida llenos y vacíos cubrían la sala principal; envolturas de todo tipo de frituras, pastelillos, galletas y dulces se encontraban en el suelo, muebles y paredes; fotos de chicas semi-desnudas en calendarios y posters adornaban las paredes y el techo; varias de las mejores consolas y muchos televisores de plasma fueron colocados en varias partes de la sala y miles y miles de vídeo juegos listos para jugarse; todo realmente estaba en la sala y lo demás seguía intacto.

—Hecho, nuestra obra de arte esta lista. sentenció Mark, posando sus manos en sus caderas, orgulloso del trabajo. Todos comenzaron a chocar palmas los unos con los otros.

Dash palideció levemente, esos no parecían del todo a sus amigas. —¿Seguras que siguen siendo ustedes, chicas? 

—Tranquilo, Elliot le acaricio la cabeza con ternura, con esa que se le trata a un hermano.  —No es que nos agrade ver mujeres casi desnudas en nuestras paredes... o ropa interior de chicas... dijo con un toque de despreció en su voz.

—Pero queremos apoyarte en esto, y para eso tenemos que actuar como has dicho. habló Tsuki, mientras le pagaba al repartidor de pizzas, helado y banquetes, uno por uno.

El anaranjado asintió y miró al reloj en la pared, no faltaba más que unos minutos para que posiblemente llegará su hermano. 

Sonatik notó eso, y de inmediato se dirigió a los demás. —Ya es hora... —Dash volteó a ver y asintió, los demás se colocaron en posición de carreras. —Y... un golpe en la puerta se escuchó, alertando a todos. —¡AHORA! todos corrieron despavoridos y algunos se golpearon entre ellos y cayeron al suelo, para luego seguir con sus carreras hacia sus destinos. Dash se posicionó en la puerta, esperando a que todos tomaran lugar. 

Todos corrieron hacía sus "estaciones". Shyz y Sonatik se lanzaron a uno de los sillones donde se encontraba una de las consolas puestas y comenzaron a jugar el primer vídeo juego que se les colocó en la pantalla. Mark y Dark, resbalándose por los suelos y casi estampándose con las botellas de alcohol, se lanzaron a otro par de sillones que estaban en frente de un televisor y tomaron las frituras que habían acomodado, colocaron una película y comenzaron a llenarse las bocas de bocadillos. Elliot, Tsuki y Papá Cakes se lanzaron a otros pares de sillones en posiciones extrañas y comenzaron a ver un partido de fútbol del que no tenían idea de equipo estaba ganando y que equipo estaba perdiendo. 
Dash abrió la puerta y, sin darle tiempo de moverse, la puerta se abrió con tanta fuerza que el golpe que le dio al pobre erizo fue tan fuerte que la figura del anaranjado se marcó en el muro. Los demás voltearon a verle con una mueca de dolor, pero al ver la sombra de su hermano, desviaron la mirada a sus actividades y fingieron desinterés.  


—Vaya debilucho. se mofó el mapache, para pasarse a la casa sin despegar su mirada a su hermano. 

Dash se alejó de la puerta despacio y tembloroso de la rabia, forzó una sonrisa y apretó los puños conteniendo la ira. —Es bueno verte de nuevo, Claiton. 

—Claro que es bueno verme de nuevo, deberías apreciar que te hice una visita perdedor, que tengo mejores cosas que hacer. el mapache miró la casa y lanzó un silbido. —¡Vaya! Mira lo que tenemos por aquí... me pregunto cómo es que una ratita como tú consiguió todo esto. 

Y Dash, como era de esperarse tarde y más temprano, estalló.

—¡¿Quieres cerrar la...?!

—¡JA-JA! ¡En tu cara! Shyz lanzó el control al sofá y se subió a este mientra comenzaba a hacer su bailecito de la victoria; ese baile que implicaba tomar los cojines y agitarlos por encima de su cabeza mientras movía sus caderas de un lado a otro y maullaba todo desafinado. 

Sonatik se quedó viendo la pantalla sin poderselo creer. —¿Qué...?

—¡LOOOOOOOOOOL! el erizo castaño y el lobo le llegaron por atrás al azul y se le lanzaron encima, cayendo los tres fuera del sillón.

Claiton y Dash se acercaron curiosos hasta la pantalla.


Claiton miró sorprendido y, con la boca y los ojos bien abiertos, volteo a ver a Shyz y a Sonatik. —¡NO. ME. JODAS! ¡Es el puntuaje más alto que jamás he visto! el mapache se pego a la pantalla, literalmente. —Y el erizo ese azul solo perdió por tres puntos. ¡Son unos pinshes Craks!

Dash rodó los ojos, aún molesto con su hermano. Volteó a ver a los otros tres chicos que estaban viendo fútbol y se percató que estaban gritando y brincando en los sofás. 

Tsuki agitaba los brazos mientras le gritaba a uno de los jugadores. —¡¿Qué demonios crees que haces?! ¡Pateala! ¡Pateala!

Unos segundos después Elliot abrió grandes los ojos, Tsuki se tomó de su cabeza y la agitó mientras gritaba negando, Papá Cake se regocijaba en su victoria y gritaba un gran y estruendoso "¡GOOOOOOL!". El juego se terminó y Tsuki y Elliot se tomaron en brazos y parecieron fingir llorar. Debieron darles a esos tres un gran premio al Óscar por la mejor actuación de la vida, porque vaya que estaban fingiendo tan bien. 

—¡Booom perras! gritó Papá Cakes, saltando a la mesa del centro y señalando a los dos chicos, que no paraban de "lloriquear". —Ahora, paguen. dijo extendiendo la mano y haciendo seña de que les diera algo. 

Elliot y Tsuki gruñeron y le pagaron cincuenta Ring's cada uno. El albino llevó los Ring's a su nariz y los olfateó, colocando una sonrisa triunfal.

—El exquisito aroma de la victoria. dirjo mientras frotaba los Ring's contra su mejilla. 

—Bueno, Dash tomó aire. y señaló lentamente a cada uno de sus amigos lentamente. —Estos son: Sonatik, Shyz, Mark, Dark, Papá Cakes, Tsuki y Elliot. Y todos nosotros somos los Soqueteros. Yay, que emoción. dijo lo último con emoción forzosa. Sus amigos le miraron preocupados. 

Claiton mostró una gran sonrisa, dando a entender que estaba disfrutando mucho de su estadía en aquel lugar. Los ojos del mapache no dejaban de mirar por todas partes y apreciar cada cosa, sobre todo las cosas que tenían que ver con chicas

—¡Este lugar es el paraíso! Veo que no eres tan perdedor después de todo, Dashy. —tomó a su hermano por el cuello y le alboroto las púas, irritándolo al instante. 

Y así pasaron las horas, hasta que esas horas se habían vuelto días y esos días en dos largas e interminables semanas. Inevitablemente Dash había pasado de ser un "estorbo" a una sombra cualquiera demasiado rápido gracias al desprecio e ignorancia forzosa de sus amigos por estar con Claiton (quien los prefería por encima de su hermano), al menos por las mañanas y las tardes, puesto que por las noches todos se reunían como disculpa y pasaban un agradable rato, aunque sea poco aprovechando que el hermano del anaranjado parecía muerto mientras dormía; tenía el sueño bastante pesado, y todos agradecían eso.

—Estoy cansado de esto, chicos. dijo por fin el anaranjado con cansancio notable, todos voltearon a verle. 

—Sólo un poco más. Mark le acarició la mano y le sonrió tratando de animarlo, lo cual no funcionó del todo. Elliot les tomó una foto discretamente, mientras pretendía mirar hacia otra parte.

—¡Es que no es justo! Dash se levantó quitándose algunos nachos en la cabeza. Los demás siguieron comiendo del queso que escurría por sus cabezas con nachos, prestándole su total atención. —¡Me ha estado tratando de sirviente! ¡He estado haciendo trabajos pesados peor que un esclavo!

—Pues nosotros no le hemos estado pasando mejor. se quejó Tsuki, cruzándose de brazos y piernas. Los demás asintieron, dejando de comer sus nachos puesto que el queso en sus cuerpos ya se les había acabado. 

—¡Nos obligó a ver porno del bueno mientras se masturbaba! ¡Mientras se masturbaba! ¡¿Sabes qué es eso?! preguntó un alterado Shyz, que fue él que estuvo más cerca del mapache. —¡Fue realmente desagradable! ¡Y más porque estaba ebrio! ¡Pidió que...! ¡Pidió que...!

Elliot abofeteó a Shyz, el cual salió de su trance y lo abrazó fuertemente. —A mi también me lo pidió. dijo el erizo totalmente asqueado.

Sonatik frunció el ceño mucho. —¡Él hijo de... agarro mis juegos y borró todos los puntuajes, tomó mi computador y casi se ponía a hakear la base de datos de la policía con unas instrucciones que no tenía para nada que ver en mi computadora! ¡Casi me mete en graves problemas! el erizo se había puesto totalmente rojo y se separó un tanto de sus amigos para tomar aire y tranquilizarse. —Y comenzó a decir "El Haker", estúpido mapache. 

—¡El pendejo de tu hermano rompió mi hacha! ¡Mi querida hacha! ¡Lo voy a  asfixiar un día de estos! se quejó Tsuki, enseñando su arma.

—¡El idiota rompió mi piano y las guitarras! gritó un Elliot colérico, con las lágrimas saltadas de la furia. 

—¡El cabrón de mierda me rompió casi todos mis bocetos! Sin contar las bromas pesadas que nos estuvo haciendo a todos estos últimos días. ¡Maldito bueno para nada! bufó de la molestia Papá Cakes, y se arremangó las mangas dispuesto a ir a con el tipo y darle la golpiza de su vida.

—¡Se a-acabo el V-Vodka! Shyz ya estaba llorando, el mapache le había pegado en su punto más fuerte. Ese anunció hizo que todos comenzarán a gimotear levemente (al fin y al cabo seguían siendo chicas), Sonatik solo incremento su furia y a Tsuki se le comenzó a ver un aura infernal, el rey y el príncipe del trolleo estaban más que indignados y enojados. 

—¡Se acabo nuestro chocolate! ¡Todo el chocolate! el erizo y el lobo se abrazaron entre sollozos.

—Casi r-rompió mi violín... acotó Dark, quien comenzó a llorar ya.

—El arruinó los pastelillos que con tanto esmero había preparado para todos, en especial el pastel para Dash. murmuró Mark llorando a mares del enojo y la tristeza.

Dash estaba que no se lo creía. Algo hizo click en él y cuando estaba dispuesto a levantarse para echar de patadas a la calle al idiota de su hermano, Mark, seguido de Elliot, Shyz y Dark se le lanzaron y comenzaron a lloriquear abrazándolo fuertemente. Sonatik, Papá Cakes y Tsuki se tranquilizaron y fueron a unirse al abrazo, escondiendo sus rostros entre los cuerpos de los demás chicos; aunque ellos eran los más fuertes del grupo, eso no quitaba que quisiesen desahogarse derramando unas cuantas lágrimas a escondidas. Dash se quedó quieto por unos segundos, pero poco a poco comenzó a ceder ante el llanto de sus amigos y los abrazo mientras se desahogaba un poco también. Dash por un momento, entre lágrimas, vio las figuras normales de sus amigas, en vez de esos cuerpos de varones, las vio vulnerables y delicadas, con lo cual sólo se abrazo más a ellas y ellas apretaron el abrazo, aferrándose mutuamente entres todos.

Las horas habían pasado rápidamente y los primeros rayos de Sol se asomaban por el horizonte. Todos habían dejado de llorar hace horas y habían iniciado otra de sus conversaciones tontas y sin sentido. Apreciaron el amanecer deslumbrante, acogedor, hermoso. 

—Creo que me irá a duchar. susurró Sonatik, y acto seguido se levantó.

—Yo también. le secundó Papá Cakes. Ambos se marcharon entablando una conversación sobre lo que harían ese día, con cierto desgano y pesadumbre.

—Iré a llamar un repartidor de pizza o algo... seguramente no podremos cocinar hoy también. Tsuki se levantó y se estiró hasta que sus huesos tronaron. 

Elliot asintió y se levantó. —Yo iré a llamar al técnico al que lleve los instrumentos.  

—¡Yo los acompaño! Quiero dormir un rato. habló el lobito albino, tallándose los ojos. 

—Yo también... Shyz dio un gran bostezo y se levantó perezoso. Sus dos amigos asintieron y todos se marcharon.

Mark y Dash se quedaron solos. El erizo castaño recargó su cabeza en el hombro del anaranjado. 

Ambos rieron, eso era demasiado extraño. 

Sin embargo, Dash sabía que Mark al fin y a cabo seguía siendo su chica, su María, y eso no quitaba el hecho de que quisiera pasar tiempo a solas con ella, pues esas dos semanas habían estado separados. Dash le dio un beso en la frente a su novia y ella sonrió. Ambos sintieron una presencia detrás de ellos, pero al voltearse se percataron de que no había nadie más; se encogieron de hombros, restandole importancia.

—Creo que ya es hora de que regrese... el castaño hizo una mueca. Dash asintió débilmente, aún quería pasar tiempo con ella. 

Ambos se levantaron y se acercaron para, lentamente, unir sus labios en un tierno beso de despedida. Después de varios minutos, un flash los saco de su trance y voltearon a ver a dirección donde provenía aquella luz, encontrándose con un Elliot orgasmeado revolcándose por el suelo y a un Shyz pegado a una cámara, esa cámara que les había tomado fotos. 

—¡¿Qué demonios?! ¡Regresenme esa! gritó un sonrojado Mark, totalmente apenado.

Shyz jaló a Elliot y los dos huyeron salvajemente. Mark los siguió rápidamente sin perderles rastro, dejando a un Dash sonrojado y desconcertado. 

—¡Regrenselo! 

—¡Espera Marky! ¡Sólo unas copias y ya! Elliot y Shyz saltaron sobre los muebles y esquivaron algunos aparatos exitosamente, pero para sus desgracias Mark los seguía muy de cerca.

—¡Para nada! ¡Hacen que me sienta acosado! dijo Mark entre risas, sus dos amigos también rieron, y es que todo eso parecía tan sólo un juego de niños, sí no es que en verdad lo era. 

Llegaron hasta las habitaciones, pero un movimiento en falso causo que el gato y el erizo chocasen entre sí e hicieran que la cámara saliera volando hacia la habitación de huéspedes. Los tres amigos, al ver esto, tragaron en seco. 

El mapache salió de la habitación y, ni corto ni perezoso, tomó la cámara entres sus manos con curiosidad. 

—¡Espera! ¡No! los tres amigos corrieron a quitarle la cámara, pero el mapache fue más rápido y corrió a toda prisa, montándose en las paredes con facilidad. 

—Veamos que tenemos aquí... el mapache encendió la cámara y ni bien la pantalla se iluminó, la fotografía apareció rápidamente. Los tres Soqueteros contuvieron la respiración y el mapache, después de poner una mueca de confusión, rápidamente pasó la mueca a una sonrisa burlona. —¡Son unos maricas! el mapache comenzó a reír a carcajadas grandes y ruidosas, que hicieron que todos le prestasen atención. 

Dash llegó de inmediato, presintiendo que algo estaba mal con la risotada que su hermano había dado. La imagen que se encontró hizo que se congelará en su lugar. Un Elliot y un Shyz que no cabían en sí, un Mark apretando los puños y conteniendo las lágrimas inútilmente, pues estas comenzaban a resbalarse de sus mejillas. Dash se abalanzó contra su hermano y lo tomó por el cuello, todo colérico y furioso. 

—¡Eres un puto marica! ¡Vaya fresito! apuntó Claiton entre risas, lo que hizo que la furia de Dash apretará más su agarre causando que el mapache comenzará a toser. —¡¿Q-Qué c-crees que haces, idiota?!

—¿Cómo te atreves a lastimar a una chica, maldito poco hombre? los ojos azules de Dash se habían tornado más oscuros, la rabia cada vez más presente en su voz. El anaranjado estrujó más el cuello de su hermano y afiló las cuchillas de su mano robotica, causando que el metal se marcará en el cuello del mapache. —¡Dime con qué derecho te crees para lastimar a las chicas! 

—¡No sé... de qué diablos estás h-hablando, imbécil! ¡S-Suéltame ya! —Claiton se zafó del agarre y, cuando estuvo a punto de golpear al erizo, Shyz, Elliot y Mark lo tomaron por los brazos y la espalda y lo contuvieron. 

—Ya fue suficiente, Dash. Eliot lo miró fija y seriamente. —No somos unas chicas, no digas tonterías.

—¡Claro que lo son!

—¡No lo somos! ¿Acaso nos vez en cuerpos de chicas? ¿Nos ves atributos de chicas? ¡Déjalo así! Ve a tranquilizarte, es por tu bien. el castaño de mirada ambarina, junto con Mark y Shyz, comenzó a arrastrar al mapache, que había quedado inconsciente con un golpe que le había proporcionado Shyz. 

Dash apretó los puños. —¡Basta! ¡Estoy cansado de todo esto! ¡Estoy cansado de verlos como chicos! ¡Quiero a mis chicas de vuelta! y acto seguido el erizo salió corriendo hacia el laboratorio, dónde sus amigas se habían convertido en chicos; no estaba dispuesto a soportar más y revertiría todo lo que había creado, traería a sus chicas de nuevo. 

Todos dejaron de hacer lo que estaban haciendo para salir corriendo tras el chico. 

—¡Espera Dash! gritó Sonatik, preocupado. —¡Podrías lastimarte! 

Dash activó los propulsores en sus pies y la velocidad incremento, no estaba tan lejos de su objetivo. 

Todos trataron de ponerle obstáculos al chico con sus poderes. Sonatik estaba por alcanzarlo, pero Dash se detuvo por un momento y lo pateó, haciendo que el cerúleo cayese pesado al suelo. Elliot trató de capturar al erizo, pero cuando lo hizo no tuvo la concentración suficiente y Dash logró escapar. Mark trató de extraer parte de la energía de Dash tan sólo para cansarlo, pero le fue imposible ya que sabía que si no se controlaba lo suficiente, podría extraer toda su energía hasta matarlo. Shyz saltó realmente alto y le lanzó uno de sus rayos extraídos de su cinturón, pero no obtuvo buena puntería y el rayo se desvió del erizo. Papá Cakes pasó sus manos por su cinturón e inmediatamente estás se convirtieron en puños gigantescos de acero, dio un gran puñetazo en el suelo con la intención de hacer que Dash cayera, pero el erizo fue por poco más veloz y se elevó, por lo que el golpe del albino no sirvió. Dark levantó un gran muro denso de agua delante del erizo, pero este lo destruyó y siguió su camino aún más rápido. Tsuki se acercó ferozmente al erizo y con lo que quedaba de su hacha intentó detenerlo, pero sólo consiguió cortar un poco de sus púas. 

Finalmente Dash entró al laboratorio y cerró la puerta tras de si. Corrió hacia la máquina entre jadeos, estaba muy agotado y por poco logró librase de sus amigas y su amada. 

Buscó en la máquina algo que le indicará que podría revertir el efecto y regresar a sus amigas y novia. 

Lo encontró. La solución a sus problemas. Sonrió encantado, feliz por haber encontrado su objetivo. Los golpes en la puerta no se hicieron esperar, los chicos habían llegado y estaban dispuestos a sacarlo de ahí a rastras. 

—¡Dash, no! ¡Podrías lastimarte! ¡La última vez que revertimos todo hubo, de la máquina, como una pequeña explosión cegadora que nos lanzó al suelo, y sólo fue con una persona! ¡Ahora imagínate con siete! le gritó Mark desde afuera, tratando de convencerlo. 

—¡Correré el riesgo! y sin pensarlo más, Dash presionó el botón. 

Todo se cubrió de una espesa luz blanca. Dash fue arrojado metros lejos de la máquina y dio a parar en una silla, parecida a un trono. Los minutos pasaron y todo cesó con lentitud. Las chicas, una vez recuperadas, derrumbaron al puerta. 

Todas, restablecidas en sus cuerpos de chicas, corrieron hasta el erizo preocupadas. Mary se lanzó al regazo de Dash y lo tomó por la cara, esperando a que reaccionará pronto. Las demás rodearon la silla donde había caído el erizo y lo llamaron por su nombre sin cesar, asustadas por lo que le hubiese podido ocurrir a su amigo. 

—Ahh... ¿qué...? Dash abrió los ojos con pesadez y se tomó por la cabeza.

—¡Dash! Mary se apresuró a abrazarlo. —Estás bien, estás bien... 

—¡Dash! ¡Creímos que te habías hecho daño! sus amigas se apresuraron a abrazarlo con fuerza, realmente preocupadas.

—Eres un tonto.  le reprocharon todas al unisonó. 

Dash sonrió alegremente y no pudo evitar soltar una pequeña risilla. —Ya las extrañaba, chicas. 

—Y nosotras a ti. 

—¡¿Qué demonios suce...?! el mapache se quedo callado en cuanto se asomó por la puerta. 

Y todos los amigos voltearon a mirarle. Inconscientemente, las chicas miraron al mapache con los ojos entrecerrados y una sonrisa sádica, Dash lo miró con superioridad, puesto que ya se veía venir lo que saldría de los labios de su hermano en cuanto viese a sus amigas, que él no consideraba nada feas, ni mucho menos. La última idea hizo que aferrase más a Mary a él. 

Y ante los ojos del mapache, las siete chicas eran realmente ardientes, y sus cavilaciones pervertidezcas de lo que haría con ellas no se hicieron esperar. Se dio una bofetada mental, tuvo a las chicas rodeándolo todo este tiempo y no había aprovechado la situación para vestirles de cosplays y hacerse su amo y su dueño legitimo, que estúpido era. 

—Disculpen, señoritas, pero creo que estarían más cómodas con un macho de verdad, podría hacerlas mi...

—¡Cállate idiota! Cakes sacó un bate detrás de ella, ya estaba encabronada. 

—Tenemos unos cuantos asuntos por resolver. secundó Yue, sacando los restos de su hacha. 

Dash las tomó de las manos y las arrastró hacia él, indicándoles con ese gesto que él se encargaría. 

—Lárgate de la casa. dijo Sony fríamente.

El mapache les miró burlón, de alguna manera y en sus locas y estúpidas ensoñaciones creía que podría quedarse ahí, derrotar a las chicas y a su hermano y tomar esa mansión y hacerla suya. 

—Me quedaré. al momento de que pronunciara eso, una lluvia de cuchillas le rosó por los costados de su cuerpo haciéndole cortes muy leves y asustandolo mucho. 

Lo lamento, no puedes quedarte con nosotros.... ¡BÚSCATE A TUS AMIGOS! sentenció Dash con altanería. 

Ely sacó su teléfono y se escuchó un: " TURN DOWN FOR WHAT" [Canción]

—¡Owwwwwwwwwwwwwww! todas comenzaron a burlarse del mapache.

Y la imagen de Dash, con las piernas cruzadas y los brazos en Mary y el porta-vasos de su silla, donde se encontraba una copa, esa pose de un mismísimo rey, de superioridad indiscutible, por primera vez en la vida había intimidado a Claiton. 

—Chicas... Dash las miró a todas y estás sonrieron con malicia, volteando a ver al instante al mapache. —Pueden ir a divertirse. el anaranjado les sonrió y todas asintieron, saliendo corriendo hacia su victima, quien comenzó a correr como niñita asustada. 


~Unos días después~


—Oigan... Dash tomó unas cuantas palomitas, sus amigas asintieron para que siguiese hablando, sin despegar la mirada de la televisión y de la estupenda película que se estaba reproduciendo en ella. V de vendetta. La canción de Rise de Skillet estaba de fondo. [Canción]—¿Para que hicieron esa máquina? 

—Bueno... pensamos que debías pasar más tiempo con chicos... inició Shizu. 

—¿Por qué?

—Se te estaban comenzando a escapar varias frases en tono de chica... parecías gay; nos preocupamos de que comenzarás a batear del otro lado. finalizó Darky, como si lo que hubiese dicho fuese lo más normal del mundo. Todos rieron. 

—Bueno... tuve suficiente de chicos por el momento. Yo prefiero a mis chicas.

Un "Awwww..." se escuchó por la sala, las chicas se conmovieron por el comentario del anaranjado.

—¿Tus chicas? preguntó Cakes burlona.

—Las chicas de Dash.  

Y la bonita tarde transcurrió tranquila. Sin contar las miradas celosas de los ex's amigos de Dash que se asomaban por las ventanas, viendo a las chicas lindas que lo rodeaban.

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* Bueno... este asterisco en "Papá Cakes" era porque se supone que ese es sólo el apodo de nuestro querido erizo uwu pero resulta que nuestra Cakes original aún no se decide por un nombre apropiado para él :'v 


Espero que les haya gustado el capitulo... me tarde un buen pero mehh :'v

Y si, sé que al primer día todas hubiéramos sacado al mapache de patitas a al calle ùwú pero pues si hacía eso no habría historia :v

Y si, tome algunos fragmentos de las conversaciones que me inspiraron a hacer este capitulo >:v 


¡Ah! Por cierto, no sé si notaron la escena oculta, pero se trata del primer encuentro de Papá Cakes verdadero y Ely :U (quien aún no es Doña Ely :I). No sé si quieren que haga una pequeña escena como extra, avísenme ouo

Sin más... me despido OwO/


Darky, DRM *-*/